Nuevo extracto de Star Wars Battlefront II: Inferno Squad

El sitio oficial de Star Wars ha revelado un extracto en exclusiva de la próxima novela, Star Wars Battlefront II: Inferno Squad. Novela precuela del videojuego de EA y DICE que saldrá en noviembre, y que a su vez sirve como continuación de algunos hechos de Rogue One.

En este extracto se nos presenta la formación del Escuadrón Inferno y a sus integrantes:


Los cuatro jóvenes oficiales obedecieron y giraron hacia el Almirante Versio expectantes. No les había ofrecido ningún refresco, y de hecho Iden sabía que los miembros de la pequeña reunión podían sentirse afortunados por haber sido invitados, o más bien mandados, a sentarse.

Los oscuros ojos de Versio se posaron sobre cada uno de los rostros que le miraban, hasta quedarse fijo en la de su hija. El duro semblante se enterneció, solo ligeramente.

“Teniente Versio,” dijo, “me alegra que pudiera unirse.”

Iden sintió una oleada de calor. Gideon había tenido razón. Su padre estaba contento de verla.

“Gracias, señor,” dijo ella.

Eso fue, aparentemente, suficiente sentimentalismo para el almirante. Se dio la vuelta para dirigirse a la asamblea. “Dirijan su atención hacia el holoproyector del centro de la mesa.”

Iden se mantuvo firme.

Tenía la sospecha de lo que iban a ver. Y se dio cuenta que ella era responsable por que estuvieran aquí.

Iden observo con los demás, parados como piedras. La única parte que se movía era el pulso en las venas de su delgado cuello. Miró como la batalla se desenvolvía, una vez más, escuchó los sonidos de las órdenes al ser emitidos. La cuenta atrás. El destello de luz, los caóticos giros de su nave.

Intentó no apartar la mirada, pero en el borde de su visión pudo ver las reacciones de sus compañeros. La cara de Meeko mostraba conmoción. Los ojos de Marana estaban bien abiertos y sus labios se habían separado levemente. Incluso Gideon estaba más pálido, y podía ver que trataba de no mirarla, para confirmar con sus propios ojos que ella estaba a salvo.

Su padre, piadosamente, la ignoró completamente.

“Creo que todos sabemos que significa esto,” dijo Versio, pausando y desactivando el holograma. “Esta grabación está siendo analizada y evaluada al igual que unas pocas recuperadas de naves que estaban lejos del área de impacto.”

Iden estaba agradecido de que no la señalara, pero por las miradas furtivas de Meeko y Marana, sospechaba que ya lo sabían.

“Este fue un día oscuro para nuestro Imperio. Un día muy oscuro. Pero, como se pueden imaginar, y tal vez ya lo sepan, estamos trabajando en planes para desquitarnos con la Alianza Rebelde en cualquier modo posible. Tenemos planes desde lo más grande hasta lo más pequeño. Y en este último es donde ustedes entran. Hay un frente de batalla en particular que he sugerido que sea atacado, y me han dado la autorización para proceder.”


El padre de Iden estaba usando esa voz. Esa voz que quería decir que algo muy grande, muy significativo y muy personal estaba sucediendo. El hecho de que la incluyera hizo sentir orgullo a Iden, pero también la ponía en alerta máxima. Se sentó erguida en su silla, con los ojos en su padre, su respiración pausada, y escuchó.

“Nuestra gloriosa Estrella de la Muerte fue destruida por algo muy pequeño, una falla minúscula, implantada por un hombre que de manera resuelta traicionó al Imperio por años. Una persona, en un caza Ala-X, acertó a un blanco de solo dos metros de ancho.”

Levantó los hombros. “Fuimos arrogantes,” dijo, y solo Iden, y tal vez Gideon, sabían lo que le costaba admitirlo. “Hemos pagado un precio terrible por ello. Y no volveremos a cometer ese error.”

“La contribución que un equipo pequeño puede hacer cuando se compone de lo mejor de lo mejor, creo yo, que no tiene precio aunque esté pasada por alto. La destilación de las habilidades y los logros individuales para crear una unidad que funcione sin problemas será algo para lo que los enemigos del Imperio no estarán preparados.”

“Después de una cuidadosa evaluación, he decido que ustedes cuatro representarán lo mejor que el Imperio puede ofrecer.”

Era una gran afirmación, y ellos lo sabían. Versio colocó sus manos en su espalda y caminó como un depredador alrededor del grupo mientras los observaba por turnos, sus ojos buscando, con precisión láser, penetrándolos, como si quisiera encontrar sus almas. Gideon e Iden estaban acostumbrados a ese tipo de escrutinio, pero no era por ello menos intimidante.

La mirada del almirante se posó sobre el más alto. “Del Meeko. Has emergido de las filas, primero como stormtrooper, luego como shoretrooper, después piloto TIE. Has recibido numerosos elogios por valor bajo fuego. Tus comandantes han notificado que eres excelente en todo lo que te propones, pero que eres particularmente dotado en la reparación de cualquier cosa, desde armaduras hasta droides o motores.” Versio sonrió ligeramente. “Tu capitán sintió tu partida.”

Meeko era suficientemente inteligente para no romper el contacto visual con el almirante, pero el piloto TIE con talento mecánico se acomodó en su asiento mientras inclinaba su cabeza en seña de agradecimiento por las palabras.

“Seyn Marana,” continuó Versio, dirigiéndose a la pequeña mujer. “Tienes el don de la memoria eidética, que te ha servido en tu carrera. Te graduaste como la mejor de tu clase en la Academia Imperial de Uyter un año antes de lo debido, y con honores. Hablas… veintisiete idiomas, ¿es correcto?”

Hizo una pausa para dejarla contestar. En su dulce voz, la joven teniente replicó, “Veintinueve, señor.”

Las cejas de Versio se levantaron. “Veintinueve,” dijo, con una voz grave. “Me corrijo. Puede usted escribir y leer otros siete, ¿son siete, verdad? Odiaría estar equivocado una segunda vez.”

La chica, Iden no podía pensar en ella de otra forma ya que Seyn apenas contaba con poco más de veinte años, consideró seriamente su corrección anterior al almirante, pero contestó,

“Si, siete, señor.”

“Siete. También eres una gran criptóloga. Y una excelente tiradora que puede derribar a un enemigo a más de cinco kilómetros de distancia.”

Iden miró a la “chica” con mucho más respeto.

Ahora el almirante se dirigió a Gideon. Iden, que lo conocía bien, vio que la expresión de su padre se reblandeció con orgullo. “Gideon Hask. Primero de su clase en la Universidad Imperial de Coruscant. Sirvió con valor a bordo del Mandate, recibiendo una promoción durante la batalla y la Estrella Carmesí por su desempeño excepcional contra el enemigo.”

“Y finalmente, Iden Versio. Graduada como la mejor de su clase en la Universidad Imperial de Coruscant, con honores. Una de las pocas sobrevivientes de la Estrella de la Muerte, donde tuvo el récord de más enemigos derrotados, y tiene el honor melancólico de no haber perdido ese título.”

“Su misión será recuperar información, artefactos, o individuos que sean perjudiciales para el Imperio si caen en las manos incorrectas, o si por casualidad, esa información ya ha caído en esas manos. Limpiarán todos sus rastros. Somos testigos del nivel de daño que puede recibir el Imperio cuando la información importante se utiliza contra nosotros. No podemos, no debemos, no permitiremos que esto vuelva a suceder. ¿Lo entienden?”

Todos contestaron afirmativamente. El almirante asintió.

“Seguirán mis instrucciones. Sin preguntas. Necesitamos recuperar todo y a todos, cualquiera y cada uno, de aquellos que sean la mas mínima amenaza contra el Imperio. Ustedes están acostumbrados a formar parte de algo más grande. A ser parte de una gran maquinaria. Pero esta unidad será un microcosmos de tan solo cuatro integrantes. Ustedes estarán realizando sus tareas sin dirección mía, de hecho, habrá enormes periodos de tiempo en los que no estarán en contacto conmigo. Es imperativo que aprendan rápidamente a trabajar juntos de manera fácil y eficiente. Se darán cuenta que un gran peso se cierne sobre sus hombros.”

El corazón de Iden comenzó a latir fuertemente en su pecho, pero no dio señales de ello. No sería prudente que se dieran cuenta de lo emocionada que la hacían sentir estas palabras. La responsabilidad era justo lo que deseaba. El equipo completo, parecía que recibiría mucha responsabilidad, pero ella quería aún más.

La chica sonrió, y por un momento Seyn pareció tan joven que Iden quería protegerla más que luchar a su lado. Pronto eliminó ese pensamiento. La juventud de Seyn seguramente hablaba de su misma fuerza. Garrick Versio no escogería a nadie para “su equipo” que no fuera fuerte. Después de todo, eran lo mejor de lo mejor.

La conclusión lógica era que el silencioso Del Meeko también tenía algo especial que ofrecer. Y por supuesto, Iden conocía a Gideon lo suficientemente bien como para saber lo que aportaría.

“¿Alguna otra cuestión?” Nadie contestó. Versio asintió. “Pueden retirarse.”

Los cuatro se pusieron de pie, saludaron y giraron para retirarse. Al llegar a la puerta, sin embargo, Gideon se detuvo un instante, considerando algo, y le preguntó a su nuevo oficial de mando, “¿Señor? ¿Ésta unidad tiene algún nombre?”

Con la más débil de las sonrisas en los labios de Versio. “Lo tiene,” contestó. “Es una promesa hacia los rebeldes.”

“Se llama el Escuadrón Inferno.”

Sino lo hiciste, aquí puedes leer el primer extracto que se mostró de la novela.

La novela Star Wars Battlefront II: Inferno Squad, escrita por Christie Golden, así como su correspondiente audiolibro, saldrán a la venta en Estados Unidos el 25 de julio, y narrará la búsqueda de un escuadrón de élite imperial para acabar con los partisanos de Saw Gerrera tras la destrucción de la primera Estrella de la Muerte.

Fuente: StarWars.com


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