Reseña: Las Leyendas de Luke Skywalker

Luke Skywalker… Hacía tiempo que no oía ese nombre —dijo Ulina. Los niños y los droidesse quedaron callados de golpe. El parche del ojo de Ulina parpadeaba del ámbar al magenta—. Se cuentan montones de historias sobre Luke Skywalker. Puede que algunas incluso sean verdad.

Los grumetes estaban pendientes de cada palabra. Ulina había conocido mucha más galaxia


que ninguno de ellos y parecía saberlo todo.

Cuéntanos más —le suplicó G’Kolu, con sus cuernos inclinados hacia delante por la expectación.

Muy bien. Resulta que una vez oí una historia sobre Luke Skywalker…

ATENCIÓN: SPOILERS INCOMING

De un modo u otro, cualquiera que haya crecido con la trilogía original de Star Wars ha soñado con ser uno de los héroes o heroínas protagonistas. Es probable que acierte incluso más si digo que, de un modo u otro, nos hemos sentido identificados con el viaje de Luke a lo largo de las tres películas y más allá si hemos seguido con el viejo Universo Expandido. No obstante esta era la intención de tito Lucas cuando diseñó su historia motivado por El viaje del héroe del archicitado Joseph Campbell.

Para nosotros la historia de Luke no es una leyenda sino que más bien es un recuerdo pero, ¿qué hubiera pasado si nunca la hubiéramos vivido?, ¿y si sólo nos la hubieran contado? En definitiva, ¿cómo verán hoy las nuevas generaciones a un personaje del que sólo han oído hablar?

Ese es el punto de partida del libro que hoy nos ocupa. Pongamos un poco de contexto.

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…

Nos situamos en el periodo de la nueva trilogía, unos treinta años después de la Batalla de Endor. Un variopinto grupo de seres viajan en un carguero hacia el lujoso planeta de Canto Bight con el objetivo de transportar, entre otras mercancías, un grupo de fathiers, seres destinados a participar en algunas de las apuestas y carreras más famosas de la galaxia.

Cuando la jornada ha terminado, todos se reúnen para hacer lo único que se puede hacer en una nave sin Wifi, móviles o Netflix, hablar de tiempos más civilizados y, por supuesto, contar historias. A todos nos gustan las historias, sino no estarías leyendo esto.

Entre frase y frase, de pronto surge un nombre más propio del mito y la leyenda, pero del que todos han oído hablar: Luke Skywalker.

No es mi intención realizar una reseña al uso del libro. Tampoco un resumen. Mi intención es más bien intentar explicar como Ken Liu, autor del libro y un gran conocido dentro del mundo de la ciencia ficción americana, consigue que entendamos a Luke bajo el prisma reflejado por Rey en el Episodio VII:

«¿Luke Skywalker? Creí que era un mito.»

Volvamos a meternos en contexto. Nos encontramos en un mundo donde la Nueva República es el gobierno imperante, el Imperio fue definitivamente derrotado en la batalla de Jakku y los Jedi, como diría el bueno de Han, no son más que leyendas y tonterías.


Si algo consigue realmente Ken Liu, es que nos sintamos como uno más de los tripulantes y empaticemos con la visión de seres cuyo día a día está muy alejado de la épica a la que nos tienen acostumbrados los héroes de la saga.

Como iba diciendo, entre todos las historias y mitos, un nombre destaca especialmente. Y es que todos han oído hablar del famoso Luke Skywalker o han conocido a alguien que conoció a alguien que conoció a Luke, actualmente en paradero desconocido. Para unos no es más que un vulgar estafador miembro de una banda de forajidos liderados por el temible Benny O’Kennoby, famosos por urdir tretas como la religión Jedi o la destrucción de Alderaan por una supuesta “Estrella de la Muerte”.

Otros, sin embargo, llegaron a conocerle personalmente cuando llegó a su poblado para conocer más acerca de la filosofía autóctona. Incluso el androide de la nave acaba admitiendo que si está vivo fue gracias a ese misterioso personaje que liberó a toda una fábrica de droides situada en las Regiones Desconocidas por un grupo de magnates.

Algunos afirman que fue realmente una pulga la que guió todos sus pasos o que salvó a una famosa científica de sufrir una muerte larga e indigesta en el estómago de un exogorth, primos hermanos de los sarlaccs. Incluso tenemos el punto de vista de un soldado imperial que fue rescatado por el propio Luke tras destruir con su poder y sable laser cientos de destructores en la batalla de Jakku.

Algunas historias son más interesantes que otras. Para nosotros, que somos viejas glorias, conocemos a Luke y hemos vivido todo su periplo, algunos de estos relatos nos parecerán bastante estúpidos mientras que otros parecen tener un gran poso de verdad. Y es que gracias a este libro podremos saber algo más de lo que hizo el Luke canónico tras la destrucción de la Segunda Estrella de la Muerte y, en cierto modo, de donde proviene la visión de la Fuerza que nos enseña en el Episodio VIII.

A grosso modo, durante años Luke, junto a R2, se dedicó a viajar por toda la galaxia para investigar sobre la Fuerza y los Jedi, las diferentes visiones que existen sobre esta así como cualquier artefacto o artilugio relacionado con ello. De este modo nos encontramos con una de las historias más interesantes con un Luke que viaja hasta un planeta semiactuático cuyos habitantes viven aislados y no entienden la Fuerza como lo haría un Jedi, sino que están acostumbrados a visualizarla como una marea. Para ellos, no hay que ir jamás en contra de esta voluntad, sino dejarse llevar, adaptarse y estar continuamente preparado para lo que esta te depare. Luke aprende que este pueblo no diferencia entre Lado Oscuro o Luminoso puesto que todo forma parte de lo mismo. Hay luz porque existe la oscuridad, hay vida y muerte, noche y día y nadie puede o debede controlar eso. De hecho, este pueblo considera una aberración que alguien intente imponer su voluntad o manipule esta fuerza. No quiero contaros más, pero Luke tratará de comprender y aprender todo lo posible sobre este pueblo a través de sus propios ritos de iniciación.

Luke y R2 llegan al planeta Pillio en Battlefront II. Aquí hallarán la extraña brújula que aparece en Los Últimos Jedi.

Las historias del droide y del soldado imperial de Jakku también resultan interesantes y nos muestran a un Luke Skywalker siendo el clásico héroe que todos recordamos de la trilogía clásica pero con un grado de madurez mayor.

Finalmente en la última historia nos encontramos con una aventura de Luke en la que acaba, junto a una científica, en el estómago de un exogorth. Ni que decir tiene que pasarán mil y una penurias para escapar de allí, aunque siempre ayuda llevar un sable láser en el cinturón. No faltarán momentos heroicos pero también nos encontraremos con un Luke mucho más sabio, curioso hasta el extremo y enfocado en aprender todo lo posible. En este aspecto se encuentra muy bien enlazado con el Luke Skywalker que nos encontramos en Battlefront II, en el que podremos ver como halla una enigmática brújula que el Emperador guardaba celosamente junto a otros misteriosos artefactos en un observatorio. Como curiosidad, esta brújula es la misma que se nos muestra en el hogar de Luke Skywalker en Ahch-To y es de suponer que sea la que le ayudó a llegar hasta el primer templo de los Jedi.

Detalle sobre la brújula que el Emperador guardaba en su Observatorio de Pillio.

La brújula de Luke en el diccionario visual de Los Últimos Jedi.

Siguiendo con el hilo de la historia, el joven Skywalker se encuentra algo que jamás esperaría en las entrañas de la babosa espacial: unos seres milenarios petrificados, conocidos como “Las Tejedoras de Niebla” con los que logra conectar a través de la Fuerza y de las que logra aprender una nueva percepción.

DEL BUDISMO AL TAOÍSMO DE LA FUERZA

Y ahora vamos a hablar de uno de los aspectos más importantes del libro. En la trilogía original George Lucas creó uno de los principales motivos por los que la saga ha trascendido: la Fuerza y toda la mitología que hay detrás. Esta filosofía, religión o visión compaginaba elementos de diferentes experiencias espirituales reales pero sin dotarla de ningún significado concreto, lo que hizo que cualquier persona se pudiese sentir identificada sin ver traicionados sus propios sentimientos, fueran estos o no religiosos.

Sin duda, la primera visión de la Fuerza estaba fuertemente enmarcada en la dualidad y en la lucha de la luz contra la oscuridad. Ambas fuerzas pugnaban por vencer a la otra estando la luz destinada a vencer al final. En resumen, una visión maniqueísta del Destino del Universo en general y de los personajes en particular.

Si algo caracteriza esta saga es que es un perfecto reflejo de los tiempos. Con la llegada de una nueva generación a los mandos estamos asistiendo a uno de los cambios más importantes en uno de los aspectos principales, la visión de lo que debe de ser la Fuerza.

Si en la etapa clásica se caracterizó por la dualidad lado luminoso-oscuro, en las precuelas podemos observar la importancia que tiene el “equilibrio” como punto de partida sumado a la visión científica/midicloriana que Lucas intentó utilizar para justificar cuantitativamente esta energía faltando a la máxima de que “el Zen no puede explicarse, sólo puede mostrarse”. Sin embargo, el equilibrio era entendido de manera radical ocasionando que el propio Destino se encargase rápidamente de un modo u otro a empatar las tornas.

Gracias a la serie fetiche de Dave Filoni, Clone Wars, asistimos a una transición en el modo de tratar la Fuerza. Filoni fue valiente, especialmente teniendo en cuenta la consideración de maestro con la que trata a George Lucas, y trató de dejar de lado la parte más sesuda y científica para volver poco a poco a la idea mística de la Fuerza como algo que no se puede simplemente estudiar y, más importante, como un aspecto que no puede ser separado en dos lados. En definitiva, observamos como la idea del balance de la Fuerza, la vida y el Destino es esencial.

Escena perteneciente a la saga de “Misión a Mortis” en la serie Clone Wars. Vemos un perfecto plano de como Anakin Skywalker es el balance de la Fuerza.

Del mismo modo, Filoni se atreve a explicar que significa realmente la Fuerza Viva, reflejada a través de una serie de criaturas que “son una y son todas” y que representan la ira, la alegría, la tristeza y la confusión.

Yoda y las criaturas que representan la Fuerza Viva en el episodio 11, 12 y 13 de la sexta temporada.

El último paso en esta visión de la Fuerza ha llegado, como decía, con la compra de Disney y la llegada de una nueva generación de creadores. Sin embargo, ha sido el propio Dave Filoni quien nos ha mostrado la visión de la Fuerza que quiere seguir el nuevo canon a través de la serie Rebels y concretamente utilizando al personaje de Bendu, un ser enormemente sensible a la Fuerza que no opta por ninguno de los dos bandos. Está justo en el medio.

Bendu, el ser que está en medio, junto a Kanan Jarrus en la Tercera Temporada de Rebels.

Y es que si prestamos atención, la filosofía principal de la saga se ha transformado sustancialmente. En el Episodio VII no se ahonda demasiado, pero tanto en Rebels como en el nuevo Universo Expandido Canon, incluyendo este libro, podemos ver como la esencia de la Fuerza ha virado hacia una visión más taoista de la misma en la que la luz no puede existir sin la oscuridad y al contrario. Al contrario de lo que ocurría hasta ahora, la luz no está destinada a vencer, sino a convivir con la oscuridad puesto que son dos caras de la misma moneda. Asimismo, el concepto de Jedi y Sith pierde el significado que tenía anteriormente y el ser que quiera dominar los caminos de la Fuerza, tendrá que aprender a dominar ambas vertientes porque ambas son igualmente de importantes, válidas y reales. La Fuerza no es buena o mala, es ambas cosas y dependerá esencialmente del portador.

No me gustaría dejar aquí de mencionar la obra Caballeros de la Antigua República 2: Los Señores Sith ya que es, en opinión del que escribe, el primer juego que se centró en el camino del medio y donde mejor se trata esta visión de la Fuerza haciendo un fuerte hincapié en la naturaleza moral y filosófica de la misma.

En el propio libro que nos ocupa Luke tendrá que hacer frente a esta gran verdad viéndose obligado a desaprender lo aprendido nuevamente. En una de las historias Luke tendrá una conversación con la anciana de un pueblo al que ha llegado con la intención de conocer más sobre su peculiar sensibilidad a la Fuerza:

(SPOILERS)

«- ¿Qué ha aprendido?

– A ver el lado luminoso y el lado oscurido de la Fuerza como la espuma del mar bañada por el sol y los oscuros remlinos de la misma Marea; a aceptar que la Fuerza tiene una voluntad que va más allá de lo individual; a comprender que renunciar no siempre es rendirse, sino disolver el ego en la gran red que lo conecta todo.

La anciana Kailla sonrió.

– Es posible que ya haya aprendido todo lo que podíamos enseñarle. A veces fracasar en una prueba es lo mismo que superarla. ‘No lo hagas’ puede ser igual de bueno que ‘hazlo’, sino mejor.

El Buscador le hizo una reverencia con la cabeza.

-Y existen otras maneras de servir al bien aparte de combatir y enfrentarse cara a cara al mal. Ustedes también hacen el bien guardando y conservando sus remansos de paz y tranquilidad; ustedes también repelen al mal demostrando que hay otros caminos aparte de la muerte y la guerra. Todos estamos conectados por la Marea y en ella hay lugar y momento para descansar, como los hay para actuar.

La anciana le devolvió la reverencia.»

La importancia de este libro radica en que nosotros, como Luke y a través de él, nos veremos obligados a repasar nuestro entendimiento sobre esta energía que todo lo rodea. El Episodio VIII se empeña en mostrarnos este aspecto de diversos modos: desde el lado oscuro, cuando Snoke justifica la creciente y rápida habilidad de Rey en la Fuerza como respuesta natural al crecimiento del propio Kylo Ren.

«- Por cada flujo hay un reflujo; por cada reflujo hay un flujo. La luna llena debe menguar, igual que la luna nueva debe crecer. La felicidad se transforma en pena; la pena renace como esperanza. No hay nada más constante en la Marea que el cambio y yo soy el Cambio.»

Desde el lado luminoso a través de Yoda, utilizado como puente de conexión con el pasado a Luke, el último Jedi entendido en su vertiente más clásica y que servirá a su vez como puente y punto de inicio de los nuevos Jedi, signifique lo que signifique este concepto en el futuro.

Luke se empeñó en seguir el mismo camino que Yoda y tantos maestros atrás, pero descubrió que el nuevo camino es otro. Uno en el que quizás ya no existan los Jedi, los Sith y la Fuerza como tal. El que seguirán las nuevas generaciones y nosotros con ellos.

El camino de en medio.

Escrito por J.J. Martínez Fernández @SrPurpura

https://ranchostarkiller.wordpress.com/


3 Comments

  1. Muy interesante esta reseña. Me ha parecido genial el acercamiento conceptual y filosófico que se hace de la Fuerza y como está tratado, conectando los diferentes productos del nuevo y viejo canon.

    Por otro lado, me ha generado un mayor interés por esta novela que si bien no parecía aportar contenido de interés, se puede sacar algún elemento interesante de la historia de Luke y su camino tras “El Retorno del Jedi”. No olvidemos que detrás de cada leyenda puede esconderse un suceso real.

    Enhorabuena por el artículo.

  2. Una vez leído el libro, y como dice el artículo, ahora choca menos la nueva enseñanza de Yoda sobre el fracaso que se contradecía con la enseñanza de Episodio Vii “hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”. Lo que yo saco en claro es que este Yoda en forma de fantasma ha alcanzado la sabiduría plena al ser uno con la Fuerza por lo que corrige posibles errores de interpretación de la misma que aún mantenía antes de morir. Recordemos que ya antes Yoda se dio cuenta en su exilio de sus errores de interpretación de la Fuerza durante su etapa de Gran Maestro.

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